14/2/19

[IRÁN 2/3] Entrando en la historia y costumbres persas. Llegando a Persepolis



La ruta seguida en Irán

Estoy en Teherán, la capital de la república islámica de Irán. He llegado luego de tres semanas desde la frontera con Armenia. Aquí en Teherán tengo que solicitar las visas de Uzbekistán y Turkmenistán,  así es que estaré al menos dos semanas en la capital, tiempo que me ayudará a conocer más Irán, su gente, su cultura y como viven con la "religión" como regla.

Antes de mi llegada a Irán poco sabía sobre como vive y se regula una república religiosa, pero una vez en Teherán fue resolviendo varias dudas, aunque debo reconocer que algunas situaciones me produjeron un pequeño schock, pero vamos por parte. Como república islámica se deben seguir las reglas del corán (o sus interpretaciones), esto quiere decir que lo que se interprete del corán es ley. Los extranjeros también deben seguir las reglas, aunque basado en mi experiencia no son para nada estrictos. Por ejemplo en el tiempo del Ramadán, la ceremonia religiosa más importante del islam, donde se le exige a los fieles ayunar, habían algunos restaurante abiertos durante el día, aunque claro, con cortinas cubriendo sus ventanales. Tampoco se podía beber líquido pero siempre lo hice y jamás tuve problemas, excepto una vez que un hombre se me acercó y me dijo que debía ir a lugar escondido para beber agua (una vez, de al menos cien veces), Así es que me sentí bastante "tolerado" por mi condición de extranjero.

Existen también reglas especiales de vestimenta, de saludos y de contactos como en cada país del mundo, aunque la diferencia entre mujeres y hombres me resultó chocante. Ir por ejemplo al metro y ver que sus extremos están habilitados "solo para mujeres", o que los buses están separados por géneros, que las mujeres deben usar hijab mientras los hombres no, son algunas de las cosas que me llamaron profundamente la atención. Es aquí donde comencé a hacer preguntas a la gente local cada vez que tenía la oportunidad, ¿Crees que una mujer pueda llegar a comandar el país?, me pareció triste recibir como respuesta un "no" de varias mujeres, pero luego fui conociendo la juventud, juventud que me fue mostrando otro Irán, otros puntos de vista, otras expectativas y muchas ganas de transformar el país, aunque siempre hubo algo en común, transversal a las generaciones, a la religiosidad y las diferentes etnias que componen el país y fue: La generosidad. Esta generosidad que cautiva, me hace creer que el resto del mundo tiene un serio problema con el egoísmo.

Teherán por otra parte es una ciudad inmensa, con calles abarrotadas de tráfico, con un moderno metro, de construcciones modernas, pero algo muy impresionante son sus parques con sus cientos de jardines repartidos por cada rincón de la ciudad. Aquí la sociedad utiliza sus parques, estos se abarrotan en cada tarde, familias completas preparan sus cenas en los jardines, al aire libre, esto me parece hermoso porque estando al medio de una gran ciudad parecen estar de campamento.

Los amigos que voy encontrando en Teherán me invitan a una expedición a las faldas del Damavand, la montaña más alta de Irán. Aquí compartí con jóvenes familias, los que me regalaron la hermosa oportunidad de conocer más su cultura, sus comidas, religión, sus sueños, todo en medio de una especial atmósfera de respeto a las diferencias, me sensibilicé por sus intenciones, su alegría, la tolerancia, me sentí uno más del grupo y volví a irme con ellos de excursión una semana después, ahora para intentar escalar el Pashoora. Dos días de excursión fueron necesarios, aunque con el grupo me sentía tán cómodo que podría haber convivido con ellos un mes. En aquella excursión fue necesario hacer un campamento base y por la noche alrededor de una fogata nos unimos entre canto y bailes, tan mezclados que derribamos todas las diferencias. El cielo nos premió con un hermoso estrellado profundo y el día siguiente coroné el Pashoora, de 3860 metros de altura. La coronación me premió también con una increíble vista al Damavand, la montaña más alta de Irán que me miraba invitándome a escalarla, pero tenia que volver a Teherán, el trámite de las visas había concluido y me quedaban solo dos semanas para llegar a la frontera con Turkmenistán, lamentablemente tenía que continuar.

Me despedí de Sina, amigo que me hospedó en Teherán, y su madre preparó para mi despedida una delicioso menú, no podía faltar más. Me había decidido tomar un bus hasta Qom, puesto no tenía muchos días más y quería llegar a Persepolis. El trámite del bus fue bastante sencillo, pagué dos dolares extras y me cargaron con la bicicleta sin problema, luego continué pedaleando hasta llegar a la siguiente ciudad. Cuando llegué a Kashan, pude sentir el calor venidero, con los siempre más de 30 grados por la noche poco podía dormir, pero la ciudad era hermosa y habia que visitarla. Una ciudad de tierra, propia de desierto. Me metí en su centro histórico con la idea de perderme y así fue, entre callejones que no seguían un patrón, de pronto doblaban repentinamente, se cortaban, fusionaban con otros callejones  de pronto se conectaban con pequeños bazares. Entre medio, las grandes y hermosas mezquitas, muy bien conservadas, también las antiguas casas de gente poderosa en aquel tiempo, muchas de ellas ahora museos abiertas para el visitante.

Desde Kashan sentí el desierto golpeando fuerte, caminos rectos hasta que se me perdían por el horizonte, con el calor reflectando del asfalto y ninguna sombra donde descansar. Fue bastante duro pero me las arreglé para llegar a Isfahan, ciudad que tenía que visitar, me la habían recomendado varios amigos iraníes. En  Isfahan me esperaban uno grupo de amigos y con ellos, además del grandioso recibimiento recorrimos la ciudad, probé cuanta comida local se me cruzara. Es en estos momentos cuando me lamento no tener un estomago más grande, por que aún hay mucho más por probar y los amigos junto con mi olfato insisten, pero aún falta el helado, por supuesto con ese color anaranjado por el azafrán. ¡Nooo!

Luego me fui a Shiraz, la ciudad que antiguamente fuera famosa productora de vino hasta que el alcohol pasó a ser ilegal en el país. Aquí más amigos me reciben, son estudiantes de medicina y descubro bastante con ellos, sobre como es ser "un estudiante" en Irán, las expectativas que tienen, sus opiniones sobre le país, además recorrimos la ciudad visitando sus mercados con aquellos hermosos patios interiores, con piletas, jardines floreados, coloridos mercados que te abrazan en medio del desierto. Pero debo continuar pronto con el viaje, no me quedan muchos días y aún tengo que llegar donde soñé de pequeño estar algún día, de cuando leía libros de exploradores o de la antigua historia, desde que naciera aquella fantasía por viajar, tenía que llegar a la más antigua capital de Persa, iba de camino a Persepolis.

Pasé aquella noche en un pueblo a unos diez kilómetros de Persepolis y la mañana siguiente me propuse continuar pedaleando, pero mi anfitrión me insiste en ir con coche a Persepolis por que dejar la bicicleta en el lugar puede ser riesgoso, pero quiero ir con el burro por que cada vez que nos separamos algo pasa, pero la insistencia es tanta que acepto y dejo la bicicleta en el pueblo, "será solo una mañana" me digo, que más da.

El camino a las ruinas es grandioso, se pueden ver desde lo lejos, enclavadas en un cerro pedregoso. aprovecho de ir temprano por que la temperatura superará los cuarenta grados durante el día. En la ciudad me recibe "la puerta de las naciones", con impresionantes leones tallados en roca, impresionante, bien cuidado pero penosamente con algunos grabados en inglés por antiguos exploradores y comerciantes. Continuo recorriendo los antiguos palacios, de los cuales quedan solo las columnas pero varias con hermosos tallados que retratan las clases sociales de aquel entonces, guerreros, pescadores, sirvientes, los reyes y una serie de otras figuras. Luego me voy a las tumbas que estan sobre la colina y una vez ahí reflexionó sobre todo lo que acababa de ver. Una ciudad de 2500 años, testigo de guerras, invasiones, varios reyes, grabados en escritura cuneiforme, decretos escritos en roca y cuanta tecnología para aquellos tiempos, reflexiono sobre cuan impresionante tenía que ser esta ciudad viva, en medio del desierto, aunque por aquí antes pasaba un río, quizás incluso habían muchos jardines y parques, ¿cuanto hemos aprendido en estos 2500 años? 

La visita a Persepolis me había llenado de emociones, quería compartir con todo el mundo mis impresiones, mis fotos del lugar puesto el día fue increíble y tenía algunas fotos muy lindas, ¡Vamos a revisarlas!, pero ¿Donde está mi cámara de fotos?. No lo podía creer, HABÍA PERDIDO LA CÁMARA DE FOTOS cuando iba de regreso al pueblo en busca del burro, un bajón instantáneo, todo la alegría acumulada por la visita a Persepolis se me caía a pedazos, me sentí frágil por apenarme por algo material, pero tenía muchas ganas de compartir las fotos, además no había respaldado las fotos de al menos dos semanas de viaje, estoy triste, pero aún así tengo que continuar.

De regreso en el pueblo, tomé el burro y nos fuimos, pero antes de continuar la ruta decido pasar una vez más a Persepolis, al menos para tomar una foto con el teléfono (de todas formas Persepolis está de camino). Dejando el pueblo veo un hombre con problemas con su bicicleta, ha pinchado y con ánimo en el suelo decido de todas formas ayudarle, he decidido seguir sonriendo, como siempre, la vida da muchas más sorpresas de las que te quita, pero son sorpresas mágicas, que se pueden ver solo cuando sonríes. Así llegué nuevamente a Persepolis, sonriendo pese a haber perdido mi cámara con todas las fotos. En la entrada de los ticket explico al hombre que quiero entrar a solamente a tomar una foto puesto he venido por la mañana y he perdido mi cámara. El hombre accede pero cuando voy entrando un hombre que hablaba solo persa se me acerca, me intenta decir algo pero no entiendo, me pide que lo acompañe hasta su taxi y vamos, cuando llegamos el hombre abre su taxi y toma desde el interior mi cámara de fotos. No me lo puedo creer, el hombre ha revisado las fotos y me ha reconocido por la bicicleta y la ropa de esta mañana, la emoción es tan fuerte que lo abrazo, ¡les dije!, cuando se sonríe las sorpresas llegan solas.

Ahora si que voy contento, más contento que si no hubiera perdido nunca la cámara. Que gran día he vivido, siento por momentos que el corazón no tiene capacidad para tantas emociones, pero bueno, prefiero morir ahogado de emociones que apenado por no tenerlas.


En mi llegada a Teherán, me encontré con este parque que tiene una elefantes de pasto 


El camino a la excursión del Damavan, desde la laguna Lar Dam. norte de Teherán

En la exploración al monte Pashoora, de 3800 metros. Nuestro campamento base y de fondo el Damavan, de 5610 metros. 
En la cumbre del Pashoora (3810 metros) y de fondo el Damavand (5610 metros). Norte de Teherán


En la embajada chilena en Irán, tuve la oportunidad de reunirme con uno de los hermanos Omidvar, que viajaron durante diez años por el mundo, en los tiempos que era muy complicado hacerlo.

La comida en Irán es para los anfitriones de lo más importante, querrás que pruebes de todo, especialmente lo de su región. Pueden dedicar una mañana completa cocinando para el huesped y  feliz lo repetirán para la cena, si decides quedarte con ellos.
En Kashan, al sur de Teherán, ciudad muy calurosa pero con un atractivo centro histórico.

La mezquita de Agka Bozorg en Kashan, una de las más importantes en la región

Los pequeños callejones de la ciudad, donde pasado el medio día la sombra se aprovecha bastante bien

En un museo que fuera antiguamente fuera un baño 

En el techo de los baños, cada semiesfera es el cielo de una habitación.

Los ayatolas en Irán, pintados en cada pueblo. Junto a ellos y a su derecha, un bebedero público de agua fría.

Entrando poco a poco en el desierto, el paisaje cambia y la temperatura sube cada vez más

Este fue un antiguo castillo, destruido por el tiempo y el abandono
En mi llegada a Esfahan


La plaza de Naqsh-e Jahan, en el centro histórico de Isfahan. 

La gran plaza con la mezquita de fondo

El puente 32, se llama así por que tiene 32 arcos en toda su longitud. Isfahan

En Shiraz me invitaron a visitar este museo, que fuera cárcel y antes un castillo.

El castillo, que luego se convirtió en cárcel y ahora es un museo. Shiraz

Las pequeñas plazas interiores en los mercados de Shiraz son lugares increíbles, con hermosas fuentes, pintorescos bazares, restaurantes, cafés. Es increíble el colorido

Otra Plaza de Shiraz, con el atardecer que trae una fresa brisa para capear los calurosos días

En Persepolis, la puerta de las naciones. Tremendamente bien conservada, con sus guardianes tallados en piedra. Lo penoso, son las escrituras talladas en Inglés por viajeros, exploradores de hace algunos siglos.

Las esculturas en piedra de Persepolis, retratan como se organizaba la gente, como estaban compuestas las clases sociales, los ejércitos.

Imagínense lo imponente que fue haber levantado este palacio hace 2500 años. Hoy solo quedan los pilares de piedra, aunque aún así se aprecia la majestuosidad y delicadez del trabajo.

Esculturas muy bien desarrolladas en muros de piedra, columnas. Es realmente impresionante

Esta columna aún conserva su escritura en cuneiforme, el que se cree fuera el primer sistema de escritura en la humanidad. 
Las ruinas de otro templo, con sus pilares y tallados por doquier.



27/1/19

[IRAN 1/3] He llegado a Persia. Cruzando Irán con bicicleta


Conjunto del Khānegāh y del santuario del Jeque Safi Al Din en Ardabil



La ruta en Irán, desde Armenia en el norte, pasando por Tabriz y luego siguiendo la ruta del mar Caspio.


Voy llegando a Persia, a la tierra de Ciro, de Xerxes, de cuantas historias, voy llegando a la república islámica de Irán, la vilipendiada por los grandes medios de comunicación, de la que gran parte del mundo habla pero al mismo tiempo no conoce. Tengo muchas ganas de adentrar en el país, de encontrar sorpresas, por que además será la primera república islámica que visito y se celebra además el Ramadán, ceremonia religiosa más importante del islam y que dura un mes. También celebraré mi cumpleaños, ¿Que me deparará el destino?, ¿Como será el país de Irán?

En cuanto cruzo la frontera la policía me recibe de muy buena manera, ya me estaba preparando para un control exhaustivo, preguntas, papeleo pero nada. luego de algunos minutos sin siquiera revisar la bicicleta me dicen: "Bienvenido a Irán, que tengas un buen viaje". ¡Que alegría!, finalmente estaba pedaleando en el país. La primera misión es cambiar dinero, he averiguado previamente en Armenia y me han dicho que el cambio es bastante irregular, lo que no me dijeron es que en Irán existen dos tipos de cambio con distinto nombre pero que utilizan la misma moneda, ¿Se entiende esto?, es decir 1 toman equivale a 10 riales, pero ambos utilizan el mismo billete que es un rial. Por ejemplo, un billete de 100.000 riales vale además 10.000 toman (seque cuesta entender, me tomó al menos un mes así es que no es necesario que se esfuercen en comprender). No sabía nada sobre esto, entonces cuando cambié algunos dolares recibí millones a cambio, ¡Soy millonario!, sentí que la suerte me sonreía hasta que paré a comprar una gaseosa y me costó 40.000 riales o 4.000 toman.

Los primeros días seguí el río Aras que es además la frontera con Armenia. Me sorprende la alegría que despierto en la gente cuando me ven cruzar por aquellos pequeños pueblos, me invitan al té, a comer. La primera noche la paso en un restauran donde pude preguntar bastante sobre el país, el dueño y su hermano hablaban algo de inglés y con el tiempo fue llegando más gente intentando conversar conmigo, querían preguntarme sobre mi país y yo quería saber también lo que vendría por delante.

En aquel restauran me sorprendieron dos cosas: el pan que se comía por que parecía al plástico de burbujas utilizado para proteger paquetes, y también me sorprendió la mirada que se tenía sobre la mujer y sobre las demás religiones en el mundo. ¡No me podían creer que no estuviera casado!, que además con más de 30 años no tuviera hijos y que por sobretodo, halla tenido un par de novias antes y ahora esté soltero, me preguntaban con curiosidad, ¿Que sucedía con aquellas mujeres?, ¿Quien las querría ahora que no son vírgenes?, yo por supuesto estaba en Shock e intentaba explicarles con la menor cantidad posible de detalles que era nuestra forma de vivir. Sin embargo era una conversación sana, de exploración, de asombros y risas. Me fui a dormir aquella noche invitado por los dueños del restauran, luego por supuesto de una linda cena, pensando en cuan interesante será este país, cuando más tendré por delante.

Continué siguiendo el río y en frente ya no veo Armenia, ahora veo Nagorno Karabaj, las tierra de hostilidad entre Armenios y Azerbaiyán, veo pueblos completamente abandonados y destruidos, pero también veo pequeños villorrios con granjeros que me dan alguna esperanza. Llegué al punto donde tomaré hacia el interior de Irán, separándome del río Aras y al encuentro de unas grandes cuestas. Mi primer objetivo será llegar a Tábriz, una de las ciudades más grandes de Irán, pero ello me tomará varios días.

Los campos entre los cerros son hermosos, vuelvo a ver el verde que había dejado de ver desde hace algunos días. Las cuestas son empinadas pero hermosas, todo el muy tranquilo, la gente del camino muy amable, cada vez que me ven me saludan y más de alguno me invita a tomar un té, el problema es que casi no avanzo así es que he decidido no hacer mucho contacto visual, pero me es muy difícil y termino por lo general aceptando. Poco antes de llegar a Kalybar, que será la primera ciudad Iraní que visito, gente local me advierte que debo visitar un castillo cercano, se llama Babak, está en mi camino y su ingreso es gratis así es que decido darle una visita. En el castillo conozco a Julia y Gonzalo que viajan con su motocicleta desde España, con ellos comentamos nuestras primeras impresiones del país al tiempo que recibimos comida por todos lados, gente local que se acerca a traernos algo, les complace compartir su comida, son además muy respetuosos, estamos muy sorprendidos y al día siguiente nos vamos los tres a visitar el castillo de piedra, impresionante, hermoso, construcción en piedra con una hermosa vista de toda la zona. Aquí también conozco a Rahele y Remi, una joven pareja iraní que habla muy bien el inglés, nos cuentan de la ruta que tenemos por delante, nos hablan del país y me invitan a visitarles luego en Teherán.

Me despido de todos y continuo, cruzo por la tarde siguiente la ciudad Kalybar donde me impresiona su comercio con letreros luminosos y letras fosforescentes, también voy viendo que sus precios son en "toman" (pero utilizan riales), me comienzo a confundir con la moneda. Continúo y llego a un pequeño pueblo de montañas donde me espera Sina, un ciclista iraní a quien he contactado a través de la red Warmshowers (Ciclistas viajando por el mundo). Con Sina voy resolviendo algunas dudas, voy también conociendo más sobre el país, conozco a su familia, a su abuela y me siento muy bien bienvenido. Sina me comenta que cerca del lugar hay una roca con escrituras cuneiformes, ¿Como dices? le pregunto enseguida y nos dirigimos al lugar. Fue para mi la primera vez que veía las escrituras cuneiformes al aire libre, sobre una roca en la ladera de un cerro, alguien la había escrito hace algunos miles de año y aún se conservaba, que sorpresa y que premio a la vez.

Me despido de Sina y su familia y continúo hacia el norte, ahora voy a Tabriz, capital de la región y una de las ciudades más grandes de Irán, pero de camino recibo un extraño mensaje en mi teléfono, es Sina quien me dice que ha sabido de otro chileno viajando en Irán con bicicleta y me da su número para contactarlo, ¡Valla que sorpresa!, decido escribirle pero aún así Irán es muy grande y este chico chileno del cual ni si quiera sé su nombre pasó hace un mes por el lugar. Increíblemente recibo respuesta del chileno quien me dice: "Estoy en Tabriz, soy de Santiago". !Que emoción!, con lo difícil que es encontrar chilenos por el mundo, este está viajando con su bicicleta y encima está a ¡solo 15 kilómetros de distancia! Está en un hotel el cual no quiero pagar, así es que busco un lugar donde dormir y acordamos juntarnos el día siguiente, ¡Que alegría!.

Aquella llegada a Tabriz fue de locos, primero por que acepté tomar un té poco antes de entrar a la ciudad y resultó ser el dueño de una fábrica de chocolates que no se quedó tranquilo hasta darme un tour por su fábrica y regalarme varias bolsas de chocolate para mi viaje (como les decía, la gente en Irán es increíblemente generosa, parece una locura). Luego contacté a un chico que había conocido días antes y vivía en la ciudad, pero no tuve respuesta así es que me fui a un gran parque de la ciudad para poner mi tienda. No fue necesario, había un buen lugar para mi hamaca y fue suficiente, pero a la medianoche y cuando ya estaba durmiendo, recibí respuesta del muchacho y a la media hora llegó al lugar con sus amigos. "Vamos a una casa en el campo" me propusieron y acepté. Cruzar la ciudad en media noche fue otra experiencia, pero ahora tenía amigos así es que me sentí seguro.

Día siguiente me encuentro finalmente con Roberto, el ciclista chileno, nos encontramos en una plaza central y a los pocos minutos se comienza a formar el tumulto. Decidimos hacer una ruta juntos, pero antes debíamos visitar una familia que nos había invitado a almorzar. Aquí tuvimos otro gran recibimiento, una gran comida, grata conversación y entre las preguntas sale a flote mi cumpleaños, ¿Estás de cumpleaños mañana y no nos habías dicho? me pregunta Ángel, anfitriona con quien nos hicimos amigos de inmediato. Si, le respondo y me dice, "bueno, entonces no te puedes ir, hoy duermen acá por que mañana celebraremos tu cumpleaños". Finalmente celebré mi cumpleaños en Familia, me recordaba que el anterior lo había incluso olvidado y pasamos dos días con aquella linda familia que nos trató siempre como dos más de la familia.

Emprendimos el viaje con Roberto y este me confiesa que jamás había acampado en el lugar, así es que me animo mostrándole lo sencillo que es y con mayor razón en países como Irán donde somos bienvenidos en cada rincón. Llegamos a los pocos días a Ardabil, una ciudad con importancia histórico puesto fue parada importante en la ruta de la seda. Aquí otra linda familia nos recibe, sentimos el calor de la gente, no hay discriminación racial, religiosa, nadie nos juzga, nos abren la puerta de par en par y somos completos desconocidos, me pregunto, ¿Donde está la diabólica imagen de la peligrosa sociedad iraní que nos muestran los grandes medios?, me voy sintiendo increíblemente seguro en el país.

Días después nos encontramos con Sina, quien había sido mi anfitrión algunos días antes. Él pedaleaba rumbo a Teheran así es que decidimos ir todos juntos, aunque teníamos distintos horarios, distintas velocidades, distintas maneras de ver el viaje ... nos las arreglamos para pasar lindos días pedaleando. Llegamos al mar Caspio, en la ciudad de Astara que está muy cerca de la frontera con Azerbaiyán, donde pude sentir el calor y la humedad. Siguiendo el mar Caspio (que en realidad es un lago), vemos los cultivos de arroz y el mar, también recibimos la lluvia que en algunas noches fue bastante violenta, con tormenta eléctrica y rayos que caían a solo unos metros. Continuamos juntos hasta que llegamos a Rash donde Roberto tenía que tomar un bus para irse a Turquía, su visa expiraba pronto así es que tenía que preparar su salida del país. nos despedimos con ganas de volvernos a encontrar y continuamos con Sina siguiendo la costa del mar Caspio.

Llegamos a Chalus, lugar donde me despediría del mar Caspio para ir rumbo a Teherán (Capital del país) el mismo día en que la selección de fútbol de Irán jugaba un partido por la copa mundial de fútbol. Pese a que no me gusta el fútbol me interesaba ver el partido, era de lo único que se hablaba en esos días en Irán. En Chalus había contactado una chica que finalmente nos alojó a ambos, su familia al igual que siempre nos recibió increíblemente bien, ¡Mi casa es tu casa!, era siempre le lema, pero a diferencia aquí me dieron más espacio. ¡Irán gano su partido!, la gente desbordaba las calles así es que había que salir a celebrar con ellos, bailaban, cantaban y gritaban en las calles cuando aquello incluso es prohibido, pero la policía no podía controlar a toda su población, era una fiesta y me enfiesté con ellos. Al día siguiente Sina decide continuar a Teherán pero yo prefiero quedarme, quiero compartir con esta linda familia y además tomar un descanso antes de seguir a Teherán. Con esta familia me siento nuevamente en casa, no me termino de convencer cuan amable es esta sociedad, cuanto amor voy recibiendo en cada rincón, pero debo continuar a Teherán.

Desde Chalus (mar Caspio) es una gran subida que se acerca a los 2700 metros (quizás más), me tomó dos días y llegué a Karaj donde el color del paisaje ha cambiado, ya no hay verde, también ha cambiado el aire por que se siente la contaminación, "debo estar cerca de Teherán" pienso. Paso la última noche en esta ciudad y por la mañana siguiente voy de lleno a Teherán. El camino me colma de contrastes, por un lado es una gran autopista repleta de vehículos que generan mucha contaminación, el aire es casi irrespirable, pero por otro lado voy recibiendo cientos de veces el "bienvenido a Teherán", la gente no deja de ser amable. Un taxi me ve, me saluda y se detiene doscientos metros más adelante con galletas, una bebida fria y el "bienvenido a Teheran". ¿Como no alegrarse por ratos?. Un coche me toca la bocina un par de veces hasta que lo miro, me saluda con sus manos y me dice "Bienvenido a Teherán", pero está está tan preocupado de mi que no se ha dado cuenta del gran lomo de toro que tiene por delante. El coche pega un salto monumental, de película de acción, cae varios metros más adelante sacando chispas y perdiendo el control, pero afortunadamente lo recupera sin chocar a nadie, incluso se da el tiempo de sacar un mano por la ventana y mostrarme su dedo gordo como diciéndome "Esta todo ok", y yo con el corazón aún agitado sintiéndome culpable por la escena de acción. Pero finalmente llego al corazón de la ciudad, donde recibo otra sorpresa, un hombre que hablaba muy bien el inglés me pregunta de donde vengo, "de Chile" respondo y se le alegra el rostro, me dice, "tierra de pablo Neruda, de Victor Jara", ¿Que?, ¿Como conoces a Victor Jara?, no me respondió más que cantando el coro de una de sus canciones, sin siquiera saber que significaba la letra. Quedé anonadado, pensé que se trataba de una broma pero no. El hombre se despidió fugazmente y se subió a un taxi, no supe más de él.

Pero estoy en Teherán, he llegado a la capital de la república islámica de Irán, y desde aquí tengo que planear la ruta próxima, también conseguir las visas de Uzbequistán, Turkmenistán y China. ¡Valla que bienvenida estoy teniendo en Irán!


En cuanto crucé la frontera encontré estas murallas, tal como me las imaginaba para el imperio persa

Este amigo me siguio por un kilómetro, solo quería una foto conmigo. Ahmed, mi primer amigo en 

Hermosas colinas en el norte de Irán

Este es el camino al castillo de Babak

En el castillo de Babak, con Gonzalo (Argentina) y Julia (España)

Con Sina, pedaleando en los capos cerca de Tabriz
Las escrituras cuneiformes que encontramos con Sina, las primeras que veo al aire libre y sin museo


Con Sina y su familia en Varzeqan, norte de Tabriz

Camino a Tabriz, miren cuanto color en la ruta

Los cerros en el camino, cuanto colores. Norte de Tabriz

Las casas de Kandovan, construidas en las cuevas. 

Celebrando mi cumpleaños, con mi familia d Tabriz

El delicioso pan de Irán, es muy fácil de conseguir, barato y cuando está fresco irresistible

Con Roberto, el ciclista chileno que encontré en Tabriz. Estuvimos más de una semana juntos pedaleando

Conjunto del Khānegāh y del santuario del Jeque Safi Al Din en Ardabil

En el tesoro del Jeque Safi Al Din, Ardabil. Alguna vez estuvo lleno de cerámicas y regalos recibidos desde China

La comida en Irán es un viaje aparte. Este postre del que no me puedo acordar el nombre me hizo viajar

Bellos templos como este se encuentran en cada pueblo, en cada rincón. La religión en Irán cumple un rol fundamental

Campamento junto al mar Caspio. Calor, lluvia y tormenta eléctrica

En el mar Caspio

En Irán complete los primeros 20000 km de viaje, lo que técnicamente es la mitad de la vuelta al mundo

Hesan, Sina, Pablo y Roberto. Dos ciclistas de irán y dos chilenos

Los cultivos de Arroz en el mar caspio

Pescadores

Una tetera mágica. Tomé la foto pero a la construcción de fondo, me gusta la tecumbre

Me acerqué a comprar pan y estos panaderos me invitaron a un desayuno, además prepararon para mi tres panes especiales, con diferentes sabores, todo por supuesto gratis.

En Teherán, la capital de Irán, donde el "Bienvenido a Teherán" fue trending topic.