2/2/15

La Ruta del circuito cóndores; una radiografía a la cordillera maulina.


Múltiples colores en las termas del azufre.
Luego de postergarlo por varios años, me decidí a hacer el circuito de los cóndores, ruta que debiera llamarse además; la ruta de las flores, las termas, las lagunas, los volcanes, la cascadas y otras tantas maravillas de la naturaleza que se encuentran en los más de 100 kilómetros caminados entre las montañas de la región. Fueron siete días caminando en solitario por entre las montañas a través de un circuito que permite conocer de manera profunda nuestra hermosa cordillera, les compartiré como de costumbre un sencillo relato de la viaje acompañado de algunas reseñas técnicas, consejos y fotos para que se animen a realizar la ruta.

El mapa del circuito. Comenzó en Vilches Alto (San Clemente) y concluyó en el Parque Inglés (Molina).

Mi viaje comenzó en Vilches Altos, lugar hasta donde llegan los buses que salen desde el terminal de Talca. (buses hay desde las 7:00 am y hasta las 17:00 hrs). El bus termina su recorrido justo en el portón que da la bienvenida a la reserva nacional Altos del Lircay. De aquí comenzó la caminata, la que con ayuda de un guardaparque avanzó bastante rápido hasta el primer camping, lugar desde donde muchos turistas suben al “enladrillado”.

Continué a un buen ritmo de caminata durante la tarde, luego bajé al valle del venado y seguí río arriba para cuando caía la noche llegar al refugio del valle del venado, un bosque nativo de microclima enclavado entre grandes montañas y lavas solidificadas que alguna vez bajaron desde el Descabezado grande.

Al día siguiente caminé desde el refugio del Valle hasta la base del volcán, lugar donde se encuentran las termas del blanquillo y unas hermosas vegas, sitio que además es confluencia de varias rutas de montaña. De camino y al poco andar se abandona el bosque y se comienza a subir por entre las antiguas lavas volcánicas, entre curiosas montañas de gran altura hasta toparse con el río el blanquillo, que vuelve a traer un poco de verde al paisaje.  Es necesario cruzar el río, pero es un cruce bastante sencillo si se atraviesa por los lugares que corresponde. (Recomiendo 35°35'50,1" S 70°51'20,2"O)

Ya instalado en el lugar solo queda por disfrutar la gran vista hacia el volcán, el hermoso paisaje y las aguas termales que con sus casi 30° son un gran premio por ahí. En este lugar me encontré con un amigo que guiaba una expedición y que se disponían a subir el volcán al día siguiente. Me dormí temprano para intentar una nueva cumbre al Descabezado.


El inicio del sendero de Chile, en la reserva nacional Altos del Lircay

El mirador del valle del venado, en la reserva nacional Altos del Lircay

En el refugio del valle de venado, aún dentro de la reserva Altos del Lircay. En el lugar hay mesones, baños, agua de vertiente y un refugio ocupado por un guardaparque.

Dejando el Valle del Venado, estos son los últimos árboles que se ven

Un lagarto que quería una foto

El río Blanquillo y el Descabezado de fondo

El Volcán y el atardecer, visto desde las vegas del Blanquillo

La cumbre al Descabezado

A las 4:00 Max me habla desde afuera para despertarme y media hora después ya comenzaba a subir. Este viaje salí sin despertador y es muy importante realizar el ascenso temprano para no llegar frito a la cumbre (el sol pega muy duro). La  huella es un comienzo es bastante clara, aunque hay muchas posibilidades de perderla ya que de pronto aparecen otras por donde los excursionistas descienden.  A la hora de caminar se nota el aumento en la pendiente y la subida comienza a pasar la cuenta, principalmente por el acarreo de piedra pómez, que abunda en toda la ladera.

La huella continúa por la piedra pómez, aumentando gradualmente la pendiente hasta llegar a un roquerío de rocas rojizas que se desprenden con facilidad de la ladera. Aquí deben buscar la huella hacia la izquierda del roquerío, subirán con mayor facilidad.

Luego de 5 horas llegué a la cumbre, y a los pocos minutos lo hizo también un inglés que no hablaba nada de español y le preocupaba mucho saber que significaba la palabra “lolo” ya que no aparecía en su diccionario de español. Al rato llegó el amigo que guiaba una expedición de alemanes y también lo hicieron otros muchachos que venían pisándoles los talones.

Con el inglés bajamos en tan solo una hora y treinta minutos, ¡Todo un record! Y como aún quedaba bastante día, fuimos a explorar río arriba y otros bellos lugares. Con el atardecer nos echamos un mate y el cansancio pronto nos envió a dormir.


El amanecer mientras subía el volcán, a los 3000 msnm

El Cerro Azul y el Quizapú, vistos desde la cumbre del volcán

El cráter del volcán, con cada vez menos penitentes

Una foto en la cumbre

Un gran salto del río El blanquillo

Hacia el interior de la montaña

Solo conocía la ruta hasta las termas del blanquillo, de aquí en más para mí era terreno inexplorado; estaba ansioso. Me despedí de toda la gente que conocí en las termas y continué en solitario con rumbo norte. Desde aquí la huella va casi por completo en dirección norte, atravesando los enormes cerros cubiertos de piedra pómez y uno que otro estero de deshielo que baja desde el volcán. La ruta prontamente comienza a ascender y los cóndores salen en familia a mi recibimiento. El sendero ingresa a un cajón de coloridos cerros, aunque la huella sigue siendo totalmente de piedra pómez. Al cabo de unos 4 km la huella llega a otro cajón del río el blanquillo, paisaje bastante particular y que sorprende en medio de los pálidos cerros cubiertos de pómez.

La huella continúa subiendo y casi a los 2400 msnm un gran cerro al norte pareciera detenernos e indicarnos que la huella se desvía. Hacía el oeste (mano izquierda) se ve el imponente cerro manantial Pelado desde un precioso ángulo, abajo con sus vegas y un poco más adentro la laguna. Hacia el Este (mano derecha), la huella continúa subiendo aunque difusa en varios tramos el cajón sirve como guía. Desde aquí aparece la nieve que perdura hasta febrero en la huella, pero se puede sortear fácilmente tomando las precauciones necesarias. Se continúa subiendo entre pómez, deshielos y nieve hasta los 2700 msnm, punto más alto del sendero lugar donde se obtiene una vista impresionante. Al sur se aprecia la cara norte del Descabezado, al Este la huella que continúa subiendo y que llega al descabezado chico, al Norte el cerro Colorado y al poniente el manantial Pelado y a sus pies es posible ver la laguna del mismo nombre.

Aquí me desvié de la ruta para poder ver una laguna (35°31'58,9" S 70°45'43,3" O), la cual aprecié desde la altura y su apacible y bello color me invitaban a bajar a darme un baño, pero me contuve luego de ver que hielos como iceberg flotaban en ella. Luego la huella retoma rumbo norte pero esta vez comienza a descender y pocos metros más adelante cruza el naciente “estero del volcán”, que recibe su nombre por bajar directamente desde el Descabezado Grande.  Aquí la huella continúa por el borde oriente del estero y el descenso se vuelve bastante rápido, mientras los cóndores que planean por los aires y las cascadas que parecen escondidas animan el paisaje. En poco rato se llega a unas vegas donde se suele acampar y decidí pasar aquí la noche. A los minutos aparecieron unos montañistas que venían haciendo la misma ruta pero en sentido contrario, compartimos unos mates y experiencias de la ruta, luego al buscar una vertiente de agua bebible, encontré un brote de agua termal a orillas del río (35°30'40,8" S 70°45'00,5" O), arme un pequeño pozo y me di un gran baño a poto pelao, mientras el estero corría a un costado casi como hielo. El agua debió estar a unos 40°C y burbujeante, un gran premio a la jornada. Me fui a dormir no sin antes anunciarles el pozo termal a los otros montañistas que también gozaron de sus aguas.


La huella que continúa hacia el norte y que lentamente comienza a subir.

Caminando entre cerros de piedra pómez. Aquí la huella es bastante clara hasta el desvío al oriente.

Un hermoso cajón desde donde nace el blanquillo

Flores y saltos de agua

Con el Manantial Pelado de fondo

Una hermosa laguna escondida, aunque muy fría.

La cara norte del Descabezado Grande

Para bajar a la laguna no habían huellas. Me costó volver a encontrar el sendero

Una gran y hermosa cascada y arriba, un cóndor.

Las vegas del estero del volcán, lugar recomendado para acampar.

El pozo de agua termal que construí, justo al lado de un arroyo de deshielo. Era un jacuzzi en medio de la montaña

Al día siguiente continué el descenso por el estero, eso sí, desde las primeras vegas es necesario cruzar por que la huella continúa por el otro lado del río, así que a meter las patitas al frio estero de deshielo. Al cabo de una hora se pueden ver los vapores que indican que ya se llegó a las termas del “azufre”. En el lugar, un calor sofocador y un persistente olor a azufre, y unos metros más abajo los pozones de agua termal, aunque demasiado calientes para mi gusto. Podría apostar que con facilidad sus aguas tienen sobre los 60°C, aguas con la que arrieros se preparan los mates u otros viajeros cocinan a baño maría. Un poco más arriba, un pequeño pozón a orillas del río se mezcla con las aguas del estero y es posible darse un baño (al menos yo pude hacerlo). Disfruto los colores intensos del paisaje y del agua termal para luego continuar. Aquí decidí bajar al cajón de la laguna colorada, aunque los montañistas me había advertido que la laguna se encontraba “cerrada” y con cuidadores, pero igual haría la ruta.

Después de las termas la huella baja estrepitosamente y continúa así hasta llegar al río, aunque en los últimos 10 metros hubo un derrumbe que rompió la huella y cuesta un poco bajar, yo me traje algunos recuerdos de esa caída. Al llegar al estero es necesario cruzarlo pero sus aguas son muy caudalosas. Lo crucé justo donde el estero se dividía en 3 y sus saltos perdían fuerza (35°28'53,9" S 70°46'15,4" O), no fue muy difícil pero sabía que más adelante sería necesario cruzarlo nuevamente. Caminé entre las piedras por casi un kilómetro y luego tuve que cruzar nuevamente el estero, aunque esta vez fue más complicado porque se encontraba bastante torrentoso. Aseguré las cosas que por ningún motivo  podían mojarse, todo por si caía al agua -había una gran probabilidad- pero por suerte no fue así, aunque me mojé bastante y estuve a punto de caer.

Al cruzar el río y remontando nuevamente en cerros de piedra pómez, no se ven huellas humanas sino de animales bastante grandes, que pueden ser zorros o pumas. Más adelante es necesario cruzar otro estero para conectar finalmente con la huella que va a la laguna Mondaca. Aquí me caía la tarde y era posible ver la gran subida, así es que desistí de ir a la laguna Mondaca (para también evitar problemas con el cuidador) y comencé a subir hacia el portezuelo las cruce, quería llegar al portezuelo para tener una gran vista de la cordillera hacia el lado argentino. Al cabo de unas 4 horas logré subir, ya eran casi las 9. En el horizonte una gran nube que parecía erupción volcánica anunciaba que al lado argentino caería una gran tormenta eléctrica. No pasaron muchos minutos y la tormenta se desató, con inmensos rayos y relámpagos, fue un maravilloso espectáculo (al menos para mí), que me acompañó hasta quedarme dormido.


Las aguas que bajaban con fuerza desde la montaña

Los vapores que salen de la tierra producto de la actividad termal. En esta zona, el olor a azufre es persistente y en los primeros minutos muy molesto, además el calor del lugar es sofocante.

Un pozo de agua termal menos caliente, más recomendable. Esta unos 300 metros más arriba que los posones comunes.
Los posones del azufre, agua muy caliente pero según muchos viajeros, con propiedades muy curativas

Bajando del cajón, al fondo la lengua volcánica y a la derecha fuera de la foto la laguna Mondaca. Al final de este tramo hay un sector peligroso.

Cruzando el estero del volcán, que a estas alturas es más caudaloso y torrentoso.

La cuesta camino al portezuelo de las cruces. Atrás de estos cerros se encuentra la laguna de las ánimas.

Hermoso lugar, parece esculpido por las lavas volcánicas y la erosión. Al final, el "asiento del diablo".

Flores de todos los colores adornan el paisaje camino al portezuelo de las cruces

Las grandes nubes sobre las montañas argentinas que por la noche dejaron caer una gran tormenta. Gran espectáculo (al menos para mi)

Al día siguiente terminé de subir el portezuelo las cruces y llegué prontamente a la laguna de las ánimas, bella laguna de cálidas aguas en las que, por supuesto, me tenía que zambullir. Disfruté sus aguas por bastante rato y continué rumbo al bolsón, lugar dentro del parque Radal siete Tazas, el que había visitado hace poco más de un mes. Al bajar desde la laguna se llega al Valle del indio, hermoso lugar donde me reencontré con la tan anhelada “sombra de un árbol”. Aquí paré por más de una hora, escuchando sus aves y el ruido del agua, mientras la sombra me cobijaba.

Continúe y en una hora llegué al Bolsón, por una huella bastante sencilla que poco a poco se interna entre los bosques de ñirres. El bolsón fue un bello lugar para descansar, donde además decidí salir por el Parque Inglés y no por Vilches como lo había planificado en un comienzo. Estaba cansado y me dolía un pie, así es que solo descansé, leí, comí y compartí con otros montañeros que encontré en el lugar.

Al día siguiente llegué prontamente al Parque Inglés y tomé un bus que salió a las 13:30 hrs con dirección a Molina. Llegué a Talca cerca de las 6 pm y luego de una semana caminando por entre las montañas. Otros aires me envuelven, otras ideas me llaman y vuelvo a confirmar que cada vez que una persona se conecta con la montaña, otra distinta regresa a la ciudad.


Un reciente letrero prohíbe el paso a la laguna Mondaca, aunque el letrero se encuentra justo en el límite del parque Radal siete Tazas.

La hermosa laguna de las ánimas, de calmas y cálidas aguas

La cuesta que baja desde la laguna hasta el valle del Indio

En el valle del Indio, el reencuentro con los árboles y su tan anhelada sombra

El colmillo del diablo, en el sector del Bolsón, Parque nacional Radal Siete Tazas

La huella que conduce al Parque Inglés

Finalmente en el Parque Inglés.

Algunas recomendaciones:
- Lleven la mayor cantidad de información de la ruta. GPS, mapa y brújula si es posible. Existe un mapa muy completo de la zona llamado "Condor Circuit", el cual es posible adquirir en librerías.
- Eviten los riesgos innecesarios, intenten sortear los lugares peligrosos.
- No se fíen de las huellas, puesto muchas son hechas por animales y no conducen a ningún lado.
- Eviten beber agua de los grandes esteros y de las vegas, busquen siempre las vertientes, hay muchas en toda la ruta.
- Para subir el Descabezado Grande, consulte primero la ruta. Hay algunos lugares que, si no se asciende por el lugar correcto, pueden volverse muy peligrosos.

No he podido subir el archivo de la ruta en este Blog. Si alguno lo necesita, me escribe al correo: nadapablo@gmail.com para enviárselo.

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