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13/5/18

[Suiza/Francia] La pausa de invierno para escribir el primer libro


Mi pausa me ha llevado a Francia. He encontrado un ticket de avión sorprendentemente barato (38 euros Estambul-Lyon) y unos amigos de Lyon me reciben con los brazos abiertos. Luego me voy a la Dordogna, entre Bordeux y Toulouse donde me quedé en un campo haciendo un woofing (una especia de trabajo voluntario). Aprendiendo de la tranquila vida en Francia, de lo conscientes que son todas las generaciones y olvidándome del burro, aunque por ratos lo extraño, extraño los quejidos de mi compañero. 

Pero estoy en un hermoso campo, separado de las grandes ciudades, escribiendo mi primer libro por las mañanas, trabajando por las tardes y luego un poco de deporte, ¡Si!, aprovecho de correr entre los hermosos campos. Un día mientras corría vi un enorme ratón, del tamaño de un perro. Era algo que por supuesto ni yo lo creía, pero al llegar a casa y contar lo sucedido Lionel me dice: "es un ragondin" mientras sonreía por mi anécdota. Días después vi algunos alces y también cazadores, lo que me generó un dolor de estómago instantáneo, ¿Como es posible que les permitan destruir vidas en medio de tan bello paisaje?, ¿Que enturbien la tranquilidad con sus disparos?,¿Que bañen el verde paisaje con rojo de sangre?. Los odio, pero mi odio encuentra un aliado, Lionel con quien trabajo en el campo y también los detesta, pero me comenta que la tradición es tan fuerte que sobrepasa la razón.



En Sarlat ! Hermosa ciudad de sur de Francia. Esta es la casa de un escritor fallecido

En Sarlat, este curiosa biblioteca pública. Dona y/o toma un libro

La hermosa casa de campo donde trabajé con woofing durante el invierno, cerca de Carloux

Esta es una de las ciudades colgadas sobre un cerro a orillas del río Dordogna (perdón, no me recuerdo el nombre, soy muy malo para eso, pero está muy cerca de Sarlat)

En el Rio Lot visitando unos amigos, encontré esta antigua casa de piedra
Terminé mis trabajos en la Dordogna y me voy a Nyort a visitar a un gran amigo con quien viví en Chile. Fue una gran sorpresa y mi visita se entendió por varios días, entre música, comidas y cantos. Me fui luego a París para resolver unos problemas con la embajada chilena y estando en la gran ciudad me sentí perdido en el tiempo, había estado hace poco más de un año pero sentía que habían pasado varios. Sentí que conocía muy bien la ciudad, así es que no me dediqué a conocerla, decidí irme solo a la biblioteca para seguir escribiendo el libro mientras esperaba una respuesta de la embajada. Estaba en París pero sin querer estarlo, sin embargo en mi último día debo esperar un bus que me llevará de regreso a Lyon, bus que sale cerca de la media noche así es que decido caminar por entre sus calles hasta dar con la hora y el terminal. Fue una muy linda noche, conocí ese París sin exceso de turistas, conocí un poco de su silencio y me gustó, nos reconciliamos.

Sin embargo una anécdota. Mi último día en París esperando un documento de la embajada que, a propósito, sus oficinas están muy cerca de la torre Eifel, me voy con Mochila a esperar el documento. La espera se postergó hasta el horario de colación así es que fui cerca de la Torre a comerme un gran sándwich que tenía para la ocasión Debo aclarar que llevo más de un año viajando, mi barba esta crecida, mi pelo está largo y sin cuidado, mis ropas están harapientas, desteñidas con el sol y mochila tiene todas las cicatrices de una gran aventura. Mientras comía se me acerca un chico francés, me extiende su mano con una bolsa con comida y me dice: "Lo siento señor, no tengo dinero pero por favor acepte mi emparedado". Lo miré con una sonrisa por aquel hermoso gesto, le dije que no se preocupara, que aunque lo parecía no soy un vagabundo (bueno, vagamundo quizás). El chico me pidió disculpas y se fue, pude ver como su cara explotaba en vergüenza, pero no se me ocurrió que decirle, sin embargo yo me sentí tranquilo, por que recordaba a un amigo ciclista que me había dicho "entre más vagabundo parezca el viajero, más historias tiene para contar"

La única foto que tomé en París, con el rio Sena desbordado

De regreso en Lyon, ayudando a mis amigos con su casa

En Nevache, un poco más al norte de Briancon, donde se puede hacer un lindo trekking.

Con Joanne ! Que hace justo un año atrás nos habíamos conocido en Marruecos

Los Senderos de Nevache, Briancon, Francia

En los altos de Nevache, Briancon, Francia

Nevache visto desde las alturas (Desde el sendero que sube)

De regreso en el pueblo
Me fui a Lyon nuevamente a casa de mis amigos, con quienes trabajé ayudándolos en la construcción de su casa, que trabajo más noble, que bien me sentía siendo parte y ayudando en su proyecto, aunque ya estoy programando mi regreso, extraño cada vez más al burro. Me fui luego a Briançon para visitar unos amigos y pude desde aquí acercarme a los Alpes franceses hasta sentirles ese aroma fresco, hasta seguir esas huellas que se pierden entre la nieve nueva, hasta que domina el silencio en medio de un paisaje completamente blanco. Pienso en el burro y me decido volver, pero antes visitaré familiares en Suiza.

En Francia existe algo llamado (blablacar) que es básicamente un sistema de auto (coche) compartido. Me pude mover sin problemas y sin mayores gastos, al mismo tiempo que se conoce gente bastante simpática sobre los coches, con uno incluso quedamos de amigos y mantenemos comunicación hasta hoy. Me fui a la Suiza Francesa que está muy cerca de Lyon y llegué a Vevey, ciudad del fallecido y celebre actor Chaplin. Esto no lo sabia sino hasta llegar a la ciudad, rodeada de grandes montañas, con vegetación exuberante que cae por los escarpados cerros hasta llegar al gran lago de Leman. La postal de invierno es maravillosa, más lo es cuando quien me recibe son familiares. Pase casi dos semanas en Suiza editando e imprimiendo los primeros ejemplares de mi libro, comiendo comida chilena, me tomé todo el vino chileno que encontré en la casa, debo reconocerlo, en ese sentido soy una pésima visita.

Hasta que llego el día, desde ginebra salió el avión que me llevará a Estambul. Ha sido una gran pausa, he solucionado algunos de mis grandes problemas, me he recargado de energías, de confianzas, Voy de regreso a Turquía para continuar con el viaje, voy a mi encuentro con el burro.


En una laguna congelada, en Suiza. 

Con  familia en Suiza. Como en casa

En Berna, capital de Suiza

El Lago Leman, Vevey, Suiza

La costanera de Vevey, Suiza

Visitando un castillo (ya no recuerdo el nombre). Suiza

8/1/17

MP[Francia 2] De Montpelier a España y el cruce de los pirineos por el Col d'Ares


Caminos entre campos cultivados con viñas y un frío amanecer. Camino a Narbona

Dejé Montpelier una fría y lluviosa tarde con dirección sur, directo a la costa. De camino muchos edificios extravagantes, centros comerciales, coches y muchas calles para estos, pero entre todo esto una ciclovía que se extiende hasta el mar, aunque se ve muy lejana la tranquilidad, más acercándose a la costa el ambiente cambia cuando aparecen unas enormes lagunas, que por suerte, se han conservado en buen estado.

En palavas-les-Flots pasé dos días, disfrutando mi primer encuentro con el mar mediterráneo. Corrí y caminé por sus orillas, e incluso pensé en bañarme pero el frío me contuvo. Luego tomé el camino de la costa que va entre grandes lagunas y pantanos, donde los flamencos se posaban y disfrutaban la soleada tarde. Me invadieron las ganas de acampar ahí pero el camino debía continuar. Pedaleros en el camino me animan, se toman fotos conmigo, me ven como un rockstar de la bicicleta, es divertido.

Llegó a Sete, una hermosa ciudad de la costa invadida de gente, me comentan que son las vacaciones y se vienen las fiestas, navidad (Noel en Francia) y luego año nuevo. Sigo mi camino y llegó a Marausan (cerca de Braziers) muy tarde, eso si, disfruto las vistas nocturnas de esa ciudad.

Al día siguiente continuo hasta Narbona, tomando caminos que van entre campos de uva abrazados por una espesa neblina. Hermosos puentes de arco van apareciendo. Más adelante conecto con una ciclovía que va por el costado del Canal du Midi. Es una huella muy tranquila para pedalear, aunque el invierno la ha colmado de barro, aún así la prefiero antes que a la carretera. Poco antes de llegar a Narbona, la ruta se me pierde y no encontré forma de cruzar el río más que por una vía del tren, fue el momento tenso del día, aunque dos días después supe que se trataba de una anciana línea del tren en desuso.

Y desde Narbona nuevamente a la costa para volver a pasar entre grandes lagunas y una ruta que va entre estas. La lluvia no apaga mi ánimo de continuar, así hasta llegar a Perpignan, linda ciudad y muy amiga de las bicicletas. Desde aquí comenzó mi planificación para cruzar los pirineos, tenía varias alternativas pero de todas formas quería cruzar por altura. Finalmente me decidí por el paso Col d'Ares, que está a unos 1600 msnm. Tomé rumbo al paso y apenas abandoné Perpignan aparecieron los primeros pirineos nevados, era lo que me esperaba.

El camino a los pirineos fue de mucha calma. Acampé una fría noche cerca de Arles-de-Tech y luego continué subiendo hasta llegar a Lamanera, el pueblo más austral de Francia. El camino hasta aquí fue tranquilo, con lindos paisajes de tonos otoñales y pueblos escondidos entre las montañas.

Al cruce de los pirineos le faltaba intensidad, aventura, rasguños, frío. Decidí entonces tomar un sendero de trekking (no un camino). Fue una dura jornada, me tomó toda la tarde llegar hasta el límite, cargué la bicicleta casi todo el camino, nos caímos dos o tres veces, me rasguñé completo, pero la recompensa .. una increíble noche estrellada y mi primer vistazo a España. Una anécdota, en el límite existe un cerco electrificado, ¿adivinen a quien le dio la corriente?


Mi primer encuentro con el mar mediterráneo. Me

Este perro es un buen ciudadano. Con todas las ganas de ir al mar, no entra ya que no lo tiene permitido. (letrero de la derecha)
Palavas-les-Flots. Un lindo atardecer entre los botes



Unos humedales en reserva, entre Palavas-les-Flots y Séte

Flamencos en el Etang des Moures, cerca de Séte

Séte. Que linda ciudad en la costa, con sus canales y edificios, según muchos amigos se parece a Venecia. 

Una iglesia de Capestang. Aquí cuenta la historia que fueron fusilados varios miembros de la resistencia francesa, en la segunda guerra mundial



Que camino nos regala el sur de Francia. Esta es una ciclovía que se extiende por todo el canal de Midi

Momento tenso de una jornada. Se terminó una ciclovia que seguía y no encontré forma de cruzar más que por el puente de los trenes. Esperé un momento y me decidí. Eran unos 60 metros de puente

El museo lapidario de Narbonna.

Una pausa en el camino para comer, mientras cae una fuerte lluvia. Esto es camino a Perpignan

Dejando Perpignan, una perfecta ciclovía con los pirineos de fondo. Era lo que me esperaba

Un pequeñito pueblo camino a los Pirineos. los pirineos de fondo
Arles de Tec, camino a España a través de los Pirineos, por el paso Col-D'ares.



Mi primer campamento en los pirineos franceses, cerca de Arles-de-tech

Ya muy cerca de los Pirineos

En Lamanera, la comuna más austral de Francia, a solo 8 km del límite con España. Hermoso pueblo, pero se está quedando sin habitantes. Las casas de la foto, son de mampostería de piedras construidas por antiguos ganaderos.

Mi primera vista a España, justo desde el límite, sobre los Pirineos, a unos 1300 msnm
Mi primera foto en España. Atrás, los cercos que separan España de Francia, son cercos electrificados, lo supe por que justamente me dio la corriente.



Mi campamento en el límite de Francia y España. El lugar me regaló un hermoso cielo estrellado por la noche y un gran amanecer, todo con unas gotas de frío por la noche.

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Participamos en esta aventura,

Nadapablo y la compañera bicicleta de viaje, Margot y Ludo en Palavas, Sandrine y Paco en Marousan, Verónique y Pablo en Narbona, Ariadna en Perpignan y Thiabud en Lamanere. Me traigo el mejor recuerdo de ustedes amigos

23/12/16

MP[Francia 1] De Lyon a Montpelier. Por la vía Rhona y el sur de Francia


Así luce la nueva compañera de viaje. De fondo, las montañas de Seou, cerca de Dieulefait

Partir el viaje en bicicleta siempre cuesta, por que vas conociendo la bicicleta con peso, te vas organizando con todo el equipaje y vas ganando poco a poco confianza. Mucho frío al salir de Lyon (es un frío invierno), pero contento por volver a viajar en bici.

Mil cosas por la cabeza, pensando en lo que me faltará, lo que me sobrará, no quiero pensar mucho por que me vuelve inseguro. Llego tarde a mi primer destino y buscando una dirección, mi francés se porta muy mal, pero mi inglés que es un poco mejor me salva. Eso si, conozco la vía Rhona, una ciclovía que comienza desde Vienne (30 km al sur de Lyon), y se extiende hasta Marseille. La ciclovía esta muy bien cuidada, con buena señalización, limpia, con continuidad, pasando entre reservas naturales y entre pueblos cercanos al río. Es muy fácil pedalear por aquí, fue muy bueno para ganar confianza. Viajaba por una linda ciclopista pero yo quería ver campos, praderas, montañas y saludarme con la gente del camino, camino en lo posible sin autos.

Me desvié de la vía Rhona y eso encontré. Pasé por muchos pueblos antiguos, casonas que guardan cientos de años de historia, señalizaciones que de pronto no entendía, me encontré también con el viento y con las lomas que entretenían el pedaleo, de pronto me perdí en este paisaje y estaba feliz. Estaba viajando

Me hice de varios amigos en el camino, y me alegré también de reencontrarme con otros. Me emocioné con la arquitectura de ciudades como Avignon (que hermosa ciudad), luego fui descubriendo otras más pequeñas pero igual de lindas como Summieres y así hasta llegar a Montpelier, que intenta mezclar la antigua arquitectura del sur con la modernidad.   

En fin, esta primera me ha regalado bellas praderas, linda arquitectura del sur de Francia con cientos o miles de años y buenos amigos en cada vez que paré. Siguiente meta, cruzar los Pirineos hasta España, no será fácil, es invierno.


Este lindo atardecer me regaló la ciudad de Lyon cuando nos despedimos

Bicicleta limpia y ordenada, igual que el conductor. Vamos a ver como anda en unas semanas

¿Frío? No, pedaleando no hace frío

El camino va entre las tinieblas, tétrico, igual que el puente

Un pantano muy verde, nunca había visto uno igual, bueno, solo en la planta nuclear de Mr. Burns (Los simpsons)

En la vía Rhona, la ciclovía que llega hasta Marseille. Como ven, bien señalizada, buenas barreras, todo impeque.

Campo sin cercos, miren que lindos son (En Chile es impensado)

Así van apareciendo las ciudades del sur de Francia. Muchas veces, aglomeraciones sobre un cerro y que poseen por lo general una iglesia y un pequeño castillo.

Entrando en una pequeña ciudad, al sur de Valence

Camino sin cercas, verdes praderas y un gran cerro. Que regalo ese camino

El otoño presente. El pueblito se llama Seou, al sur de Crest.

En Vesc, en casa de unos amigos.

Puentes de arco, ciudades en los cerros. Que bello paisaje, al sur de Nyons

Saint-Didiers, en la región de Provenza

En un "Borie", que es una mampseca

Otro gran atardecer, llegando a Robion, cerca de Carpentras

Este lugar es Fontaine de Vaucluse, y es espectacular. El gran río La Sorgue, nace de una cueva subterránea, es como una gran vertiente.

Desde la fuente donde nace el río. Al costado, dos amigos Lorent y Julliet

El puente de Avignon, casi mil años de historias. Cuentan las malas lenguas que era un lugar de mucho jolgorio, puesto algunos lugares no estaban ni entre la corona francesa ni el enclave papal.

Fauna en los jardines del palacio papal de Avignon

La gran torre del palacio papal

El gran palacio papal de Avignon

En Avignon, edificios muy adornados, con mucho tallado de esculturas y gárgolas
Avignon es también una ciudad "Bikefriendly". Sus calles interiores son tan estrechas que solo caen las bicicletas y peatones. Al abandonar la ciudad, una tercera vía sobre un puente es exclusiva para ciclistas



Castillón du Gard. Una ciudad detenida en el tiempo

El río Gardon, justo bajo el Pont du Gard

El increible Pont du Gard. Con 3 niveles de arcos, una altura de 49 metros y una longitud de casi 300 me ha dejado boquiabierto. El paisaje donde se construyó no se queda atrás. Lo mejor, los ciclistas no pagan los 7 euros que cobran por verlo

Summieres. Bella ciudad, con mucho parecido a Avignon

Las bicicletas compartidas de Montpellier, lindas pero muy pocas, además Montpelier es la ciudad donde más cuesta moverse en bicicleta. Las ciclovías son discontinuas, de pronto se confunden con paseos peatonales, con las líneas del tranvía, es un desorden total. Mal por Montpelier

Este es un ejemplo, una ciclovía en Montpelier se corta abruptamente con un muro. Al costado los autos apenas pasan. ¿Que hacer con la bicicleta?, ¿Alguien habrá pensado en eso?

Los transvía son muy utilizados en Montpelier y se extienden hasta la costa. Además son muy modernos y con diseños muy llamativos. 

En Montpelier, esta bicicleta quedo atrapada en el tiempo

El arco de triunfo de Montpelier. 

En la plaza Royale du Peyru, en Montpelier. Atrás, el inicio de un gran acueducto

Ese es el gran acueducto de Montpelier. Impresionante