15/3/15

Rumbo Sur. Parte 1: "Desde el Mataquito al BioBio por la costa"


Cruzando el río Itata con Don Omar

Un martes comienza mi viaje, la compañera bicicleta esta vez cargada solo con lo mínimo. El sistema de equipaje totalmente distinto al de mi último viaje largo, esta vez solo una parrilla flotante y sin alforjas, y por el momento va todo bien. He notado que una bicicleta ligera de peso es una puerta más amplia a la aventura, ya que puedo tomar los caminos más impensados e ir donde con un bicicleta cargada no podría llegar.




Talca-Constitución

Este viaje comienza en Talca, ciudad donde vivo con mis padres. Desde aquí tomé camino a la costa, pero queriendo cumplir una vieja travesía de atravesar la costa de la región pedaleando, tomé rumbo norte para empezar por el río Mataquito al norte de Curepto.

De Talca a Curepto son 70 kilómetros de asfalto que atraviesan la cordillera de la costa, entre bosques de pinos y empinadas cuestas. Este tramo ocupó mi primera jornada de viaje, una hermosa ruta para pedalear que pasa además por pintorescos pueblos del secano como Batuco y Gualleco, que fueron además fuertemente golpeados por el terremoto del 2010. De Curepto continué rumbo norte para llegar al río Mataquito y desde aquí tomar el tramo costero. Esta ruta la he pedaleado por partes pero me ha provocado como si fuera la primera vez.

La ruta costera comienza en Lora, una pequeña comunidad a orillas del Mataquito donde cada mes de Octubre se celebra la fiesta de los negros. El camino avanza plano por la costa en un impecable asfalto, muy bueno para pedalear. Acompañan el viaje las dunas, el oleaje del mar y una gran muralla de roca que te marca la línea de la costa. A los pocos kilómetros se llega a la Trinchera, una playa donde no encontré "nada", pero un par de kilómetros más adelante se llega a Huenchullami, donde es posible visitar la iglesia homónima, cuya construcción data de 1580 siendo una de las más antiguas del país, aunque es una pena su estado actual pese a que se financió una millonaria restauración. Al costado una señora vende unos ricos helados de fruta.

Pocos kilómetros más al sur están los humedales del Putú, hermoso lugar especial para los amantes de las aves donde se puede avistar una gran cantidad de especies, lugar que además estuvo hasta hace poco amenazado por la industria minera. Un lugar de paz.

La ruta continúa por un muy buen asfalto, pasa por Putú, un pintoresco pueblo costero al que, por conocerlo previamente, lo esquive. Luego le siguen Junquillar, Quivolgo y se llega finalmente al río Maule y con este a Constitución.

El primer día de pedaleo, en Gualleco, al sur de Curepto.

Cerca de Curepto, ya se me iba el día

En Lora, aquí comenzó mi ruta costera

La iglesia de Huenchullami, data del año 1580. Hace unos años se financió una restauración de más de 100 millones, pero sigue continúa en este estado. Una pena

Los humedales de Putú

Constitución, visto desde el puente Cardenal Silva Henríquez

Constitución-Trehualemu

Desde Constitución tomé la ruta M-50, que sigue al sur por la costa. La ruta es de un buen asfalto pero circulan con mucha frecuencia camiones madereros muy cargados y a mucha velocidad, es necesario tomar precauciones. A los pocos kilómetros aparecen las industrias madereras y poco más adelante la ruta se topa nuevamente con el mar en Los Pellines, donde hay una pequeña pero hermosa caleta con venta de pescados y marisco. Luego llegué a Papirúa que me recibió con una hermosa puesta de sol y los pocos minutos de luz natural me alcanzaron para llegar a Loanco, lugar donde unos atrás se proyectaba construir una termoeléctrica, lo que por fortuna no prosperó.

En Loanco y frente al faro Carranza, está el río PinoTalca y junto a su desembocadura es posible ver gran cantidad de aves, es un lugar al igual que los humedales del Putú, de paz.

Desde aquí el camino que continúa de buen asfalto se separa de la costa, pasando por Pahuil y luego por Chanco, hasta legar al cruce de caminos con uno que conduce a Cauquenes y el otro a la costa. A solo dos kilómetros de este cruce se llega a Pelluhue, concurrido balneario de la región pero pareciera despoblado desde marzo. Desde Pelluhue el camino bordea la costa hasta llegar a Curanipe, y aunque el camino es muy angosto y con muchas subidas, es muy bonito para pedalearlo. Al sur de Pelluhue se pasa por pequeños poblados a borde mar y el camino continúa en un perfecto asfalto atravesando un moderno viaducto donde el asfalto termina. Desde aquí comienza un camino de ripio de unos 10 km, pero que se encuentran pavimentando, atravesando bosques de pino que de vez en cuando te esconden el mar, así hasta llegar a Trehualemu, último poblado de la séptima región, que me acogió con un cielo profundamente estrellado, acompañado por los ruidos del oleaje y uno que otro ladrido de perro. Aquí en Trehualemu el campo y el mar se confunden con las faenas por la pavimentación y  las enormes casas coloniales se muestran dolidas por el terremoto y el abandono, esto genera un triste escenario. Atravieso con nostalgia el pueblo.

El reencuentro con el mar, en la playa Los pellines

La pequeña pero hermosa caleta de Los Pellines

El faro Carranza, en Loanco, lugar que hace algunos años estuvo amenazado por una termoeléctrica.

En Loanco, un camino que en un km conduce a la costa, a un lugar que le llaman "santos del mar"

Chanco, bella ciudad.

Llegando a Pelluhue, empalmando la ruta M-80-N

En Pelluhue, recolectores de cochayuyo secándolo al sol

La reconstruida pasarela de Curanipe

Una hermosa puesta de sol llegando a Trehualemu

Trehualemu -  Concepción

Desde Trehualemu el camino avanza sinuoso y ripiado entre los cerros, rodeado de bosques hasta llegar a Pullay donde se retoma el asfalto que parece muy nuevo y poco más al sur se llega a Buchupereo, un bonito poblado con una pequeña pero adornada plaza central, donde además hay buen punto de provisiones. Continúa el asfalto muy nuevo hasta Cobquecura, capital comunal que tiene varios atractivos naturales y una linda costanera. Aquí me amisté con unos gitanos a los que ayudé a desarmar su campamento, me sentí en una película de Kusturica.

En Cobquecura se termina el asfalto y se retoman los caminos sinuosos hasta Taicú, luego un largo y plano camino ripiado llega a Colmuyao, desde donde comienza el carrusel, camino que sube y baja sin cesar, pasando por lindas y desoladas playas hasta llegar a Mela, último poblado antes de llegar al río Itata. Pasando Mela hay un desvío a la boca del Itata y el otro camino continúa bordeando el río hasta Trehuaco. Fue aquí donde encontré a don Omar Bustos, un pescador que me ayudó a atravesar el río Itata en bote y así evitarme la gran vuelta (a él lo encuentran al lado de la posta muy cerca de la desembocadura del río, y por la módica suma de $500 cruzarás el río y te entretendrás con sus historias). El extremo sur del Itata es muy bajo, así es que el bote no puede continuar y hay que cruzarlo caminando, son cerca de 200 metros pero el agua no supera la rodilla.

Al otro lado del río retomo camino pero el sol ya casi se va. Una linda puesta de sol me recibe en Perales, justo donde comienza el carrusel que no para hasta Dichato. El camino es totalmente recomendable para pedalearlo, aunque un poco duro. Aparecen hermosas playas como Puda y Merquiche y al poco andar se llegar al asfalto y con este a las grandes ciudades, como Dichato, Tomé, Penco y finalmente Concepción.



Mi campamento en Trehualemu, antes de continuar pedaleando

Una casona de Trehualemu, con una parte reparada y la otra aún con las cicatrices del terremoto

Buchupureo, una linda y enverdecida avenida da la bienvenida.

Esa casa quiero

Sonrisa máxima

Roqueríos en Cobquecura, con muchas aves y lobos de mar

Al sur de Cobquecura, tomando camino a Taicú

Camino a La rinconada, una pequeña caleta pasando Colmuyao

Camino a Mela, al encuentro del río Itata

En Mela
Terminando de cruzar el Itata

Playas escondidas en Purema, al norte de Dichato

Playa Puda, al norte de Dichato

Playa Merquiche, al norte de Dichato

La poderosa llegando a la ciudad

Pedaleando por la playa de Tomé

Unos particulares bicicleteros en Tomé


Ahora dibujo la ruta a seguir, espero publicar pronto.

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