20/8/11

Ascenso al Tres Cuernos


Un mes atrás habíamos intentado hacer cumbre al tres cuernos en invierno. Aquella vez la ruta escogida fue por vilches. A mitad de camino nos rendimos, definitivamente no alcanzábamos cumbre por que el tiempo disponible no nos acompañaba. En aquella misma oportunidad nos habíamos fijado volver e intentar otra ruta, para de que de una vez por todas conquistáramos esta cumbre.

La ilusión
1° día

Nos juntábamos en Talca cerca de las 8:00 am para partir rumbo a la placeta. Teníamos confianza, el clima nos acompañaba. Llegamos a las 10:00 am al pueblito e intentamos subir lo máximo posible con la camioneta. Ni el 4x4 ni las cadenas pudieron con la nieve, que a los 1300 msnm ya comenzaba a ser abundante. Dejamos la camioneta al costado del sendero y nos enlistamos a caminar. Fue una tranquila caminata entre hermosos y milenarios bosques de coigues, nieve y una gran vista a la espalda. A mitad de camino aparecían chozas de arrieros tapadas en nieve y el cerro tres cruces, que con sus 1700 msnm se imponía entre el bosque.


Desde el cerro tres cruces era posible apreciar el valle del bolsón, parque inglés, el cordón del guamparo, a las espaldas la ciudad de molina y bajo las faldas del manantial pelado dos enormes cascadas desconocidas por ambos. El reloj se acercaba a las 17:00 hrs cuando nos tocaba descender el cerro tres cruces para comenzar a montarnos en el guámparo. El descenso fue por la cara norte, la cual no era visitada por el sol. La primera capa de nieve muy dura no permitía el agarre de raquetas, y sin estas te hundías al menos con un metro de nieve. Fue un descenso complicadísimo en poco más de 100 metros, que nos malhumoró y nos quitaba de golpe la confianza que teníamos para alcanzar la cumbre.


Ese día caminamos hasta las 20:00 hrs. Ya caía la noche, la temperatura descendía bruscamente pero teníamos que avanzar. El cansancio nos venció y acampamos bajo la falta del guámparo, a los 1650 msnm, muy lejos de donde teníamos previsto acampar, así es que el ataque a la cumbre tendría que ser muy temprano.

La conquista
2° día

Nos quedamos dormidos. La larga jornada de caminata del día anterior nos pasó la cuenta. A las 8:00 comenzó el ataque. No pensábamos en nada más que caminar rápido. Mochilas pequeñas, algo de comida y agua. El frío de la noche anterior nos había favorecido enormemente. La nieve se encontraba dura lo que nos permitió avanzar muy rápido. En el ascenso al guámparo la nieve superaba los 2 metros de altura, y el frío junto con el viento convertían la nieve acumulada en un auténtico glaciar, exigiéndonos prontamente el uso de crampones. Decidimos acortar camino no bajando a la laguna colorada, una ruta que sería algo más compleja por la brusca pendiente que debíamos sortear.



Ya montados de lleno sobre el guámparo el viento se hacía presente, y sobre las 11:00 am asomaban las cumbres que desde el valle no podíamos apreciar. Acompañaban ahora al cerro el picazo el cerro el afligido, con sus 2300 msnm. Más al sur estaba el peine con su ya conocido relieve y al medio nuestro objetivo; el tres cuernos.

Fue en ese momento cuando volvimos a creer en nosotros, que podíamos hacer cumbre. Ya casi lo alcanzábamos. A las 12:00 llegamos al final del guámparo, donde se conecta este al cerro tres cuernos por una cresta de roca suelta, que al oriente nos deleitaba con la vista al valle de Vilches y una caída de unos 1000 metros, y al costado poniente las cornisas a punto de caer, con una ladera casi completamente vertical que nos amenazaba con rastros de recientes avalanchas de nieve. Esta cresta nos puso hora límite, para al regreso tomarla con luz natural, por la tremenda dificultad para sortearla.




La adrenalina y el coraje nos alcanzó para cruzar la cresta, en varios puntos optamos por alejarnos de las cornizas, a cambio tendríamos que bordear por la enorme ladera, de inmenza pendiente. De pronto caín las rocas y eran algunos minutos en que estas llegaran abajo al bosque.

Ya en la base del tres cuernos estábamos con un gran día despejado y el sol justo frente a nosotros. El cerro finalmente nos brindaba su cara más amable para conquistarlo. “Ya puedo tocarlo” decía Alex, mientras caminábamos sin detenernos. Los últimos 200 metros de ascenso fueron muy exigentes. El sol había pegado bastante y la nieve comenzaba a perder su dureza.




Finalmente llegamos a la cumbre. Una reducida superficie con una corniza co una norme grieta, amenazando con caer. Desde aquí había una vista enorme a los otros dos cuernos, al peine, al valle de Vilches, al cerro el afligido, al volcán descabezado, incluso podíamos apreciar la fumarola del Planchón. El viento y la baja tempratura nos hacían recordar la hora, no teníamos mucho tiempo para disfrutar en la cumbre. Tomamos las fotografía, contemplamos el paisaje, comimos algo y comenzamos el descenso.


El descenso fue bastante tranquilo y lo mejor es que fue rápido. Con la nieve ya blanda avanzamos bastante bien. Sorteamos sin mayores dificultades la cresta de regreso, todo marchaba bien, excepto dos cosas: nuestro agotamiento físico por la extensa y dura jornada, y el sol que nos abandonaba, dejándonos el frio y las heladas corrientes de viento que nos daban justamente de frente.


Terminamos de descender el guamparo y nos cayó la noche completamente, y junto con esta una neblina que ofrecía solo 10 metros de visibilidad. Alex seguía mis huellas, que por ser nieve blanda eran muy marcadas. Estábamos muy cerca de la carpa y nos hundíamos a veces hasta la cintura con nieve, el cansancio era extre mo. Ya a las 20:00 hrs me hundí en la nieve hasta la cintura y cuando estoy saliendo noté las cintas reflectoras de la carpa, estábamos de regreso en el campamento.


El retorno
3° día
Nos despertó un ruido en la carpa. Alex confirmó que era nieve. Se nos podía complicar el panorama de retorno así es que decidimos adelantar nuestra partida en 1 hora. A las 5 am nos levantamos para a las 6:00 am ir saliendo. Estaba tapado, el frio nos consumía, aún así la nieve estaba blanda por lo que a los pocos minutos fueron necesarias las raquetas.


Avanzamos por más de dos horas, casi sin detenernos. Cargamos agua, comimos algunas galletas pero nada más que eso, queríamos prontamente llegar a la camioneta. A las 9:00 ya estábamos en la cumbre del cerro tres cruces, y todo hacía preveer que podríamos estar muy temprano en la camioneta. Seguimos sin detenernos, cuando de pronto Alex manifestó un repentino dolor en su rodilla. El sobre esfuerzo físico nos pasaba la cuenta. Seguimos bajando un poco el ritmo, pero casi estábamos llegando.

Alentaba a alex con la poca distancia que nos quedaba. Cruzamos las chozas ahora de regreso y la nieve se ausentaba en algunos sectores. Era un claro indicio que teníamos la camioneta muy cerca.

Llegamos a la camioneta, nos cambiamos algo de ropa y partimos de regreso a Talca. Eran las 14:00 hrs cuando había concluido nuestra travesía de largas caminatas, de duros frios, con un fuerte agotamiento, pero la cumbre que traímos entre nosotros hizo que todo valiera la pena

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