18/12/14

Ramal Talca-Constitución en bicicleta, por la línea del tren.


El atardecer, camino a Toconey
Hace un año y junto a mi amigo Héctor lo habíamos intentado, más a la cuarta parte del trayecto las más de 20 veces que pinchamos nos hicieron abandonar.  Esta vez volví más preparado, menos peso en el equipaje y las ruedas con antipinchazo, aunque por delante tenía una tarea nada de fácil.

Inserto en lo más profundo del Chile rural, el ramal Talca-Constitución bordea la rivera norte del río Maule para llegar desde Talca y en 88 kilómetros a la ciudad costera de constitución. Su construcción data de 1888, más fue recién inaugurado en diciembre del 1915 y aún se conserva vigente con cuatro recorridos diarios de buscarriles diesel alemanes que no viajan a más de 60 km/h. Este servicio representa para varias localidades del interior, la única vía de comunicación con otros pueblos y ciudades, puesto o no existen caminos interiores transitables o estos han sido destruidos por camiones forestales.

No existen alternativas para recorrer la línea en bicicleta, sin embargo en algunos tramos hay pequeñas huellas que permiten un recorrido fluido durante algunos kilómetros pero en gran parte fue necesario improvisar camino o bien continuar con la bicicleta al lado.

Mi empalme al ramal lo realicé en Colín, la primera estación del tren saliendo desde Talca y luego de un par de kilómetros, me fue necesario cruzar el puente sobre el río claro caminando por durmientes y apoyando la bicicleta en un riel. Para un cruce de puentes es necesario concentrarse y tener la certeza de que ninguno de los cuatro recorridos el tren se topará contigo.

Al poco andar llegue a la estación de Corinto, lugar hasta donde habíamos llegado la vez anterior. Mi ánimo aumentaba pero las alternativas para sortear la línea eran cada vez más escasas, sin embargo en la ruta y al costado de la línea pude ver la unión de los ríos “Claro” y “Maule”. En Curtiduría, estación siguiente, tomé un gran descanso mientras charlaba con personas del lugar que me regalaron agua, naranjas recién cosechadas e historias de la estación.


Puente obre el río Claro

En la estación de Corinto, lugar hasta donde había llegado la vez anterior

La línea entre Corinto y Curtiduría

La unión de los ríos Claro y Maule

La ruta se encajona, antes de llegar a Curtiduría

Cabras en la ruta

En la estación de Curtiduría, lugar de frutas y vino pipeño.

Ya a eso de las 6 de la tarde fui sorprendido por el buscarril que viajaba de Talca a Constitución y a los pocos minutos llegué a Gonzalez Bastidas, pueblo que lleva el nombre del fallecido poeta oriundo de Nirivilo. Aquí descansé un largo rato en su rivera, charlé con pescadores y gente de la zona y luego de un rato decidí continuar a la estación siguiente.

A Toconey llegué muy pronto, existía un sendero al borde de la línea que ayudó mucho con el trayecto por lo que decidí seguir. Aquel día acampé poco antes de Pinchamán, orillas del Maule y con una gran vista.


Encuentro con el BusCarril, antes de llegar a González Bastías
En la rivera de González Bastías.
En la estación de Toconey

El hermoso y privilegiado lugar de campamento

El día siguiente me despertó el mismo tren, que venía de Constitución y luego de esperar a que pasara el que venía desde Talca comencé a pedalear (para ir más tranquilo). En Pichamán charlé con un hombre de la zona que me habló de la pesca del lugar, donde la especialidad es la Tenca, pescado conocido por su mal sabor más el hombre me explicó que solo se debía a una mala preparación y que a su gusto, era mejor alternativa que el salmón y el bagre, otras especies que se pescan en la zona.

Los siguientes kilómetros fueron menos complejos puesto aún permanecía la huella y se podía pedalear sin problema. Al cabo de una hora llegué a un atractivo túnel y luego a la estación “Huinganes”.

La huella de pronto se perdía y aparecía al medio o al otro lado de la vía o en algunos tramos simplemente no existía, así y todo llegué a un gran y antiguo puente de arco y luego a la estación Maquehua, última antes de llegar a constitución. Esta última estación me trajo recuerdos a películas de pistoleros donde la avenida principal no era un camino vehicular sino una línea de tren que pasaba por el medio del pueblo.

De aquí en adelante no pasó mucho tiempo para llegar a Rancho Astillero, lugar famoso por la preparación del pescado a la teja, y luego al puente “banco de arena” que atraviesa el río Maule. Este fue mi momento máximo de vértigo, ya que es un puente de gran magnitud, cuyos durmientes están más separados entre sí y el viento sopla directo de la costa. Concentración máxima, ruedas de la bicicleta sobre un riel y a caminar por los durmientes, un paso en falso y caía en unos 30 metros al río Maule.


El segundo día, camino a Pichaman

En la estación de Pichamán

La huella que permite desplazarse más rápidamente y sin problemas.

Saliendo del túnel

Otro puente a cruzar por los durmientes

Un gran puente de piedra y arco, antes de llegar a Maquehua.

Llegando a Maquehua

Un matabuey o madre de la culebra. El insecto endémico más grande de Chile

La línea florida, llegando a Constitución

Muchas veces la línea se encajona, más se mantiene la huella para pedalear.

El gran puente banco de arena, mi máximo momento de tensión en el viaje.

Por la rivera sur el Maule, llegando a Constitución. Al fondo el puente Cardenal Silva Henríquez, que conecta con las localidades del norte. Antes de este, solo existía la balsa.

Finalmente, en la estación de trenes de Constitución.

Luego de cruzar el puente era solo alegría, ya llegar a la estación era un trámite, solo algunos perros callejeros al costado de la línea me lo trataban de impedir, pero solo pasaron unos 30 minutos y ya había llegado a la estación. 

El próximo año se cumplen 100 años desde que se inaugurara este ramal, así es que si alguno quiere celebrar su centenario recorriendo la ruta en bicicleta le aconsejo:
- Llevar una bicicleta ligera de peso.
- Neumáticos tubulares o con antipinchazo, de lo contrario, muchos y muchos parches.
- Tener mucha precaución con el recorrido del tren, conocer las horas de salida y llegada a cada estación.
- Existe buen abastecimiento en González Bastidas (pan, bebidas, etc), más en las otras estaciones es más difícil encontrar algo.
- Hay varios buenos lugares para acampar en la ruta, incluso en algunos hay garitas donde no sería necesaria una carpa.

Participamos de esta aventura la fiel compañera y yo.

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