19/5/17

[Túnez 3] De Touzar a Djerba. La incursión al desierto del Sahara en bicicleta



Cruzando desde Touzar a Douz, un gran salar que se extiende por varios kilómetros. Con la compañera no quisimos ser solo observadores y decidimos democráticamente meternos a jugar entre la sal.

Abandono Touzar y el paisaje se vuelve blanquecino, el cielo se confunde con el gran lago de sal. ¿Vamos por la sal?, le pregunto a la bicicleta, pero esta no se anima. Le demuestro que si se puede y nos vamos paralelos a la ruta, pero vemos algo en el horizonte. ¿Que es eso?, me pregunta la bicicleta. No lo se, pero parece un autobús. Bien, pues vamos a ver que tal.

El el autobús decidimos democráticamente (con la bicicleta y el ukelele) adentrarnos al salar, cambiar la ruta, perdernos en medio del paisaje blanco, no nos importaba el calor ni la hora, solo queríamos jugar como niños. La compañera sofocada por la sal, yo cerca del desmayo por el calor y el agua que apareció en nuestro camino nos hicieron volver al asfalto, aunque luego de internarnos varios kilómetros. Lo intentamos pero más que eso disfrutamos.

Al llegar a la ciudad de Douz cuatro ciclistas de la ciudad nos esperaban para escoltarnos. La emoción que me invadió no tiene palabras, luego se fueron sumando otros, también un par de motos, nos sentíamos como retornando a casa. Conocí también 3 ciclistas franceses y todos en conjunto nos fuimos a pedalear a las dunas del desierto. ¿Que?¿Como es eso?. Si, nos fuimos en bicicleta contra el viento, la arena y el calor. Parecíamos locos, no perdón, ¡Estábamos locos!. Cantamos en todos los idiomas, bailamos en todos los ritmos y nos abrazamos en todos los colores. Nos hicimos parte del Sahara y este nos aceptó como hijos.

Siguiente destino; Ksar Guillan, aunque ahora peleaba con los franceses. El viento no nos dio tregüa y la arena intentaba desanimarnos. no había espacio de tiempo sin arena ni viento, si quiera para conversar, preferíamos no abrir la boca. Aún así, queríamos más aventura y nos fuimos por una ruta todavía más al interior del desierto. Estábamos felices por el desolado paisaje, si antes parecíamos locos ahora lo confirmábamos.

Siguiente día retomamos el asfalto y el viento pasó a nuestro favor, avanzamos rápido y nuestro horizonte amarillo de sequedad se interrumpió con un verde que cada vez crecía más. Era un gran oasis de palmeras en medio de las dunas, ¡Que premio!. No terminábamos de asombrarnos cuando al llegar al centro del pequeño pueblo apareció una gran piscina de agua termal que nos esperaba. Nadando de espalda en las aguas termales, en medio del desierto y con un cielo profundamente estrellado comencé a reír de felicidad, una risa espontánea e incontrolable.

"Adiós amigos franceses, con la compañera debemos apurarnos. Buen viaje". Así fue mi despedida para continuar, volver a la sequedad, al viento y la arena. Avanzo rápido, tanto así que prontamente vuelven a aparecer las palmeras y algunas hierbas a orilla del camino, me estaba despidiendo del desierto, aunque el sol me seguía asando.

Llego a la isla de Djerba y otro amigo ciclista me espera, necesitaba un descanso y necesitaba un lugar como Djerba, de hermosas y tranquilas calles, de frescas brisas por la tarde, de hermosas playas para nadar y contemplar.

Fueron varios días comiendo arena, sofocándome de calor, implorando por agua fresca, añorando una sombra, una brisa fresca y que un oasis se me cruzara. Pero sin dudas lo haría de nuevo, todas las veces que me ofreciera y me lo permitiera el desierto.


Un autobús abandonado en el gran salar
La ruta desaparecía en el espejismo venidero. El horizonte se tenía de blanco



En el autobús del salar. Que gran refugio contra el sol

En Douz, incursionando con las bicicletas a las dunas del desierto

La gente de Douz enseñándonos sus traiciones. En la foto, preparando el "pan de arenas". Algo similar a lo que en Chile llamamos "tortilla al rescoldo"

Caminos interiores en el Sahara, de pronto un tramo nos permite pedalear, otras veces nos lo impide el viento, la arena o el pedregal, pero vamos contra todo

Pausa en el camino y a montar campamento, frente a esta hermosa duna

Encontramos este café antes de llegar a Ksar guillan

El pobre asfalto que lucha para mantenerse con vida frente a las inquietas dunas

Dunas, Sol, camellos, viento y arena.

Último tramo para llegar a Ksar Guillan. Un camino recto que se pierde en el horizonte

El hermoso amanecer en Ksar Guillan. Un poco de frío y mucho sueño, pero valió la pena

El centro de Ksar Guillan no tiene pasto ni plaza ni monumentos, solo una piscina de agua termal. Que paraíso y premio 

En Matmata las antiguas vecindades eran construidas bajo los cerros, así conservaban un ambiente fresco incluso con las altas temperaturas del verano. La foto, parte de la escenografía de Star Wars (ni idea cual)
Toujane, una villa construida sobre el cerro. Hermosa y misteriosa forma e construir.


Parte de Toujane, algunas casas abandonadas que por falta de mantención, han sucumbido

En Tounini fui invitado a la cena. Una contundente cena de legumbres (picantes), otro plato de fondo y ensaladas. 

Tounine por la mañana, rumbo a la isla de Djerba

Cruzando a la isla de Djerba, a través del ferry que, para peatones y bicicletas, es gratuito.

Por fin en Djerba, en una gran castillo que actualmente funciona como museo.El Castillo se llama Borj el Kbir y está ubicado en houmt Souk, la ciudad "capital" de la isla

Este paradero fue construido por iniciativas particulares, cada uno de los cuales exíbe a través de sus pinturas, parte del paisaje tradicional de la isla.

La marea está baja y mujeres recolectan un alga en el mar

En el castillo de Borj el Kbir. Arquitectura otomana, portuguesa, francesa, árabe y tunisiana. Todo junto en este espacio de historia

Balas de catapultas



En la sinagoga el gribah, Djerba. Una sinagoga judía de unos 2500 años

El hotel de la sinagoga Judia. La sinagoga, es un espacio de peregrinación mundial. En tiempos antiguos, peregrinos llegaban en caballos, camellos o burros, por tanto la primera planta era la habitación del "animal" y la segunda del peregrino. Quizás era al revés y entendí mal.
A alguien le gustan los gatos pero "no" se lo permiten en casa



Una pintura de la isla de Djerba que puede resumirla mejor que mis palabras

Mi primer trabajo en cerámica, luego de un curso intensivo

Muy famosas son las "poterias" en la isla. Tuve la suerte de estar con un reconocido artesano y conocer además las fuentes de extracción de la arcilla.

Bueno, llegamos a acuerdo. Dentro de dos años tu estarás más grande y podremos ir juntos al desierto. Mi compromiso será volver

Con el gran guía y anfitrion en la isla de Djerba

1 comentarios:

Publicar un comentario